
Aún no oscurece en esta parte del mundo, donde por azares me tocó vivir... residir es más correcto.
Pero el título es propicio para mi estado de ánimo.
¿Les ha pasado que en ocasiones todo parece normal, excesivamente normal...? Así me siento hoy, como estancado en la eternidad. Todo parece tan normal desde hace unos meses. Los problemas ya no me pesan como antes y todo se ha vuelto normal de la noche a la mañana.
No digo que deteste la tranquilidad, si es lícito llamarle tal, pero pasar por ese lío tan prolongado que aún no termina me incita a buscar más y más problemas para sentirme adecuado al medio estresante.
El cuello me pesa como si cargara a una persona (¿Han visto la película "Shutter"?) y no pudiera despegarla de mis hombros.
La búsqueda de un empleo que no esté tan mal remunerado me obliga a retrocerme las tripas mientras asisto a citas de trabajo; citas de las que es casi seguro que me digan que estoy sobrecalificado para el puesto... Estoy harto de esta normalidad.
¡Todo es normal en mi vida!
Busco trabajo, discuto con mi madre, hago las paces con mamá, me recluyo en mi recámara, pienso en mi hija, escucho música varia, descargo mil y un cosas del internet, leo cuando me aburro de la "vida en una caja" ("cibervida virtual en una caja" es una marca registrada).
Quiero salir a correr, pero me falta el aliento sólo con subir rápido las escaleras de mi casa. Quiero hacer ejercicio pero detesto el dolor muscular posterior. Quiero sexo, no las implicaciones sentimentales del acto. Quiero ver a mi hija, quiero, quiero, quiero... Quiero que amanezca de esta interminable noche en la eternidad.
Quiero que mi vida deje de ser tan normal y vuelva a ser nuevamente mi vida.
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